domingo, 20 de abril de 2008

...Sangre...

Se miraba las manos horrorizada, 
sus uñas de rojo teñidas, 
empapadas en sangre 
cálida aún, con el aroma que amaba, 
mientras él, yacía a su lado, 
inerte, con sus ojos en blanco 
y su cabello negro, alborotado, 
rozándole suavemente sus brazos. 

Tanto tiempo esperándole 
y, ahora, en un momento, 
con un beso, demasiado apasionado, 
todo se había acabado. 

No pudo reprimirse, 
fue más fuerte su instinto 
y las sombras que cubrieron sus cuerpos 
fundidos en fuego, en fuego maldito. 

Se quedó absorta, mirándole, 
horas, días...un tiempo incalculable, 
hasta que su cuerpo putrefacto 
fue impregnándola de retales de un pasado 
amargo, muy amargo, 
ya marchito entonces y, ahora, 
desmenuzados en muerte y llanto.





----------------------------------------------------------------------------------------------------------------